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Puesta en Valor del Patrimonio Histórico Cultural Iberoamericano

Su Institucionalización.

Plan de la Fundación FIBED, postulado en el XII Encuentro Iberoamericano Sociedad Civil. Puebla (México, Octubre 2014).

1. Fundación FIBED

La Fundación Iberoamericana de Estudios Jurídicos Sociales (FIBED) es una fundación constituida el 12 de julio del año 2001, declarada de interés social, sin ánimo de lucro, que tiene por objetivo principal “fomentar la colaboración cultural, técnica, económica y científica, entre los países iberoamericanos, así como las relaciones de ellos con la Unión Europea”. (www.forofibed.org)

Crea cauces participativos de la ciudadanía, en sinergia con organismos públicos, que permiten el ejercicio y desarrollo efectivo de los derechos humanos, la educación, la cultura y la participación en la cadena económica para la creación de empleo.

La realización de los VI Foros Iberoamericanos organizados en Madrid, así como los celebrados en Caracas, Bogotá, Lima y Guayaquil, sus colaboraciones y relaciones con gran número de instituciones, han permitido a FIBED, elaborar su Plan: “Puesta en valor del Patrimonio histórico cultural Iberoamericano” presentado en el XII encuentro de la sociedad civil, Puebla (México 2014).

2. La Identidad Iberoamericana

Hacemos nuestra la definición que se da en el informe titulado “Una reflexión sobre el futuro de las cumbres iberoamericanas” (Ricardo Lagos, Patricia Espinosa y Enrique V. Iglesias) cuando dicen que el descubrimiento de América en 1492 dio origen a la comunidad iberoamericana basada en los pueblos originarios, en la inmigración de la colonización ibérica y en los esclavos provenientes de África.

Nuestra identidad iberoamericana que se ha desarrollado a lo largo de más de 500 años, sigue evolucionando e incorporando nuevos flujos migratorios y nuevas visiones. Es un rico espacio cultural cada vez más reconocido, que ofrece mayores y renovadas oportunidades. No se trata de un espacio rígido, anclado en el pasado, sino en una identidad viva que si bien refleja distintas circunstancias y experiencia históricas, proyecta visiones compartidas frente a los retos actuales.

Se ha venido desarrollando y sigue evolucionando, incorporando nuevos flujos migratorios y nuevas visiones.

La comunidad iberoamericana es un ejemplo de convivencia entre distintas identidades étnicas y culturales.

En expresión de Fernando García Casas, “lo iberoamericano es un conjunto de afinidades culturales, lingüísticas y sociales sobre las que se asientan la cooperación económica”. Más que cualquier otro aspecto, la cultura y sus dos lenguas comunes, el español y el portugués, son factores de cohesión del espacio iberoamericano. No solo herencia, identidad o riqueza cultural; los estudios sobre el valor económico del español y el portugués demuestran una contribución del sector cultural a la economía de nuestro país que oscila entre el 6 y el 15% del PIB.

“Es una realidad histórico política que tiene un carácter real. Parece oportuno recordar el término más amplio de América Latina o Latinoamérica que incluye a los países Iberoamericanos.”

—Juan Garrido Rovira.

“El hispanoamericanismo, el iberoamericanismo, el latinoamericanismo, fraguados al amparo de las lenguas románicas que recuerdan la vieja latinidad y sobre todo, el pié unitivo que creó la tradición religiosa y cultural, son la fórmula que reclama nuestra América mulata.”

—Mario Briceño Iragorry

Nuestra identidad, la cultura que hemos sido capaces de crear durante los pasados quinientos años, como descendientes de indios, negros y europeos, en el nuevo mundo. (Carlos Fuentes).

Desde el punto de vista etno-cultural, Iberoamérica representa una nueva entidad, triétnica y policultural, todavía en proceso de formación y consolidación.

Como afirmó M. Picón Salas “late en nuestra existencia, un enigma psicológico que es, a la vez, nuestro drama, nuestra esperanza y nuestra fascinación”.

3. La Cooperación como Eje de la Comunidad Iberoamericana

La cooperación Iberoamérica ha jugado un importante papel en las relaciones entre sus países, ha impulsado políticas públicas de desarrollo y programas asumidos por la sociedad civil.

En el contexto actual, no solo debemos realizar programas al estilo tradicional, sino que debemos superar la concepción definida como la relación “donante-receptor”.

Con el nuevo sentido en que concebimos la cooperación, de lo que se trata es de cómo somos capaces unos y otros de cooperar para resolver problemas comunes y construir un futuro compartido. En una palabra, hemos de ensanchar y agrandar los roles y expresiones de la sociedad civil.

Esto tiene que realizarse a través de un acercamiento y vinculaciones entre los diferentes sectores de la sociedad civil.

Se requiere desarrollar una estrategia de comunicación orientada a dar mayor visibilidad y transparencia a los programas y proyectos de cooperación. Al mismo tiempo es necesario promover un acercamiento sistemático con el sector público, con la finalidad de propiciar a la sociedad civil su participación activa en las políticas públicas.

4. El Patrimonio histórico-cultural iberoamericano. Su puesta en valor

La Comunidad Iberoamericana ha creado un acervo cultural reflejo de su identidad.

La realidad de las sociedades y civilizaciones forjadas en el mestizaje cultural de la población precolombina con la llegada de españoles y portugueses y el asentamiento de sus instituciones, transformada posteriormente con el nacimiento de las Repúblicas Americanas, en la etapa de la independencia. Las ininterrumpidas y especiales relaciones mantenidas hasta hoy, entre los diferentes estados, representan un patrimonio cultural que no ha sido suficientemente valorado, sino que, a veces, ha sido denostado. Es tan importante el valor del Patrimonio Iberoamericano que, entre los bienes culturales declarados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, en Iberoamérica hay 128, en España 44 y en Portugal 15, lo que representa el 20% del total mundial.

El patrimonio histórico-cultural representa no solo la memoria colectiva de la población sino también un potencial recurso para su presente y su futuro, incrementado a través de los flujos y reflujos que se han ido produciendo por razones sociales, políticas y económicas; por ejemplo el exilio de españoles como consecuencia de la Guerra Civil (1936-1939),el ocasionado por las dictaduras militares americanas, diversas etapas de inmigraciones en ambas direcciones y actualmente el ocasionado por las crecientes inversiones económicas.

La puesta en valor del patrimonio:

  • El patrimonio histórico-cultural iberoamericano debe ampliar su participación en la cadena de la actividad económica, generar empleo y en definitiva en el proceso de desarrollo económico y social de Latinoamérica.
  • El objetivo consiste en la protección del patrimonio y su puesta en valor dentro de la perspectiva de desarrollo. No se trata de la comercialización del patrimonio, si no el promover los usos sociales del mismo y convertirlo en riqueza mediante políticas que lo preserven.
  • Consiste en crear productos y emprender actividades que se incorporen a la cadena económica en cualquiera de las fases del proceso productivo.
  • La incorporación de profesionales, autónomos, emprendedores, PYMES, etc., se convierte en factores para el desarrollo y la cohesión social.
  • Hay que proceder a la identificación de los recursos, una evaluación que permita elaborar proyectos para su puesta en valor.
  • La puesta en valor del patrimonio, debe ser asumida por la sociedad civil, para lo que deberá conseguir un mayor protagonismo en su relación con las administraciones públicas, pero siempre en armonía con ellas.

5. Las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno. La Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)

Las especiales relaciones entre los países iberoamericanos motivaron que en 1991 el presidente de México, Carlos Salinas de Gortáriz y el Rey de España D. Juan Carlos I, apoyados por el presidente de Brasil Fernando Coello de Mello, lanzaran la iniciativa de celebrar una reunión de mandatarios de los países iberoamericanos que se llevó a cabo en la ciudad de Guadalajara (México), inaugurándose las llamadas Cumbres Iberoamericanas de Jefes de estado y/o de Gobierno, en base a tres criterios fundacionales: ser estados soberanos de América y de Europa, con el español o el portugués como lenguas oficiales, tener el consenso como método de adopción de decisiones, y promover el diálogo abierto, con respeto a la diversidad de modelos económicos y políticos.

Asimismo, acordaron que los países participantes se comprometieran con los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, el derecho Internacional, la profundización de la democracia, el desarrollo, la promoción de la protección universal de los Derechos Humanos, el fortalecimiento del multilateralismo y de las relaciones de cooperación entre todos los pueblos y naciones y el rechazo a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales contrarias al derecho internacional.

A partir de 1995 se desarrollaron programas de cooperación iberoamericana en diversos ámbitos, administrados y financiados por los países de la región, que han favorecido el fortalecimiento de nuestra comunidad.

A solicitud de la Conferencia de 2002 (Bávaro, Republica Dominicana), el ex presidente de Brasil D. Fernando Henríquez Cardoso, preparó un informe con propuestas para promover una mayor cohesión y eficacia de la cooperación, presencia internacional e institucionalización de sistemas de conferencias, que dio origen en 2005 a la creación de la Secretaría Permanente Iberoamericana (SEGIB).

6. El mundo ha cambiado

En los últimos 20 años, el mundo ha cambiado y el espacio iberoamericano no ha sido ajeno a dichos cambios.

A comienzo de los 90, la realidad de los países ibéricos, era muy distinta a la que se vislumbra en nuestros días: eran países con una transición democrática que con paso firme caminaban por los senderos del desarrollo y el bienestar. Por su parte, los países de América Latina, avanzaban en la democratización, el establecimiento de instituciones y en los problemas económicos. En muchos casos, comenzaban un proceso de estabilidad y apertura de las economías al comercio y la inversión internacionales.

Hoy vivimos profundos cambios. Los efectos de la crisis financiera han generado severos problemas económicos a los países ibéricos; se consolida Asia, y China en particular, como un actor económico fundamental en el orden mundial y los cambios políticos, sociales y económicos en América, constituyen fenómenos que vuelven a cambiar los parámetros en los cuales se desenvuelve la comunidad iberoamericana.

Durante más de una década, la conferencia Iberoamérica fue el único Foro de diálogo político al más alto nivel en el participaban todos los países iberoamericanos.

Actualmente los países latinoamericanos cuentan con foros regionales propios. Recordemos entre otros: “La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños” (CELAC), “Unión de Naciones Suramericana” (UNASUR), Mercosur, etc.

Por su parte los países ibéricos (España y Portugal) son miembros de la Unión Europea, por lo que tienen la obligación de tomar decisiones sobre temas fundamentales con sus socios europeos.

7. Consolidación del Espacio Cultural Iberoamericano

Desde la primera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Guadalajara (México 1991) los mandatarios esbozaron la idea de construir un espacio permanente, sustentado en un pasado y una cultura común.

Se acordó “convertir el conjunto de afinidades históricas y culturales que nos enlazan, en un instrumento de unidad y desarrollo basado en el dialogo la cooperación y la solidaridad”.

El principal elemento constitutivo de la comunidad iberoamericana era el acervo cultural común.

En las cumbres de San José de Costa Rica (2004) y Salamanca (2005) se propone avanzar en la elaboración de un proyecto: La Carta Cultural Iberoamérica que fortalezca el espacio cultural común a nuestros países.

La Carta Cultural Iberoamericana fue aprobada en la XVI Cumbre celebrada en Montevideo en 2006: Iberoamérica es un espacio cultural dinámico y singular.

La Declaración de Cádiz y el Programa de Acción (XXII Cumbre) tienen como objetivo el profundizar y potenciar el espacio cultural dentro del cual se concentran los programas de cooperación. Se otorga a la SEGIB el mandato de “apoyar y acompañar las acciones que se pongan en marcha para la consolidación del espacio cultural iberoamericano, considerando sus dimensiones económica, jurídica, comunicativa, ciudadana, social, patrimonial, e institucional, con especial énfasis en el desarrollo de una fuerte dinámica economía iberoamericana de la cultura”.

En la XXIII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno (Panamá, octubre 2013), se aprobó la consolidación del espacio cultural iberoamericano, con las siguientes recomendaciones:

  • Impulso a la Carta Cultural Iberoamericana, que fue aprobada en la XVI Cumbre (Montevideo 2006)
  • Promover una economía iberoamericana de cultura dinámica y con alto valor agregado que potencie las industrias culturales que desarrollen los mercados comunes y los sistemas de coproducción.
  • Promover las condiciones de protección y circulación de bienes que contribuyan al establecimiento de un mercado común de la cultura más competitivo.
  • Lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales.
  • Cooperación cultural para la formación, capacitación y protección de los derechos de autor, artísticos, gestores y técnicos.
  • Relación entre economía y cultura.
  • Turismo cultural.

Estas recomendaciones son tenidas en cuenta en el plan “Puesta en Valor del Patrimonio Histórico Cultural Iberoamericano” del que destacamos los siguientes principios:

  • El patrimonio es fuente de riqueza material y espiritual, creador de empleo, en beneficio de la población.
  • Es necesario reconocer y valorar la identidad de Iberoamérica, admitir la existencia de su patrimonio común para conseguir su puesta en valor. Ello permitirá obtener una mayor y más eficaz participación en la globalización de las relaciones internacionales.
  • La sociedad civil iberoamericana tiene que reafirmarse en sus valores y tener mayor participación en las relaciones con sus respectivos estados nacionales.
  • La sociedad civil debe conocer las recomendaciones de los organismos multinacionales, respetando los cauces específicos vigentes, especialmente con la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB).
  • La cooperación y solidaridad se reconoce como los ejes de la comunidad iberoamericana, y el desarrollo de las PYMES y la promoción de los emprendedores, como herramientas indispensables para conseguir la cohesión social.